jueves, 18 de diciembre de 2008

Mi vida en Mérida

Tengo 3 hijos, uno se llama Enrique, otro Andrés y la nena Sofia. Mi esposo se llama Carlos, es muy cariñoso aunque casi nunca está en la casa, pues cada dos semanas se va una semana completa a Miami a cerrar negocios, ya que tiene una empresa de importación. Aquí en Mérida los productos de EUA se venden muy bien, pues desde hace años consumimos mas productos gringos que mexicanos.

Enrique tiene 8 años, lo tuve a los 24. Nació despúes de 2 años de casada, ya que al acabar mi carrera me casé de inmediato con Carlos. Estudié psicología pues aquí en Mérida era lo mas “humanizante” que había para estudiar. Siempre soñé con ser pintora o cantante o músico, pero no había nada de eso aquí hace 15 años, además que mi papá no me hubiera dejado, ya que el quería que yo fuera arquitecto como su hermano rico pero no quise, asi que me fui de cualquier manera por otro lado, aunque escogí una carrera que me ayudara a entender un poco más a mi padre y su familia loca. Solo la estudié, pero jamás la ejercí y mucho menos pude entender a mi familia.

Andrés tiene 6 y la nena apenas tiene un añito. Andrés es igual a Carlos, y Sofía es igual a su abuela, tiene los ojos verdes aceituna como ella. Mi mamá. Hace mucho que no la veo, ya que se separó de mi padre hace 3 años, después de muchos años de soportarlo. Ahora se fue a Cancun, con una tía que vive allá que quedó viuda y le dijo que se fuera con ella. Hizo bien al irse, la verdad aguantó muchisimo a mi padre. La extraño, pero lo mejor es haberse ido.

Mi padre. Está loco, pero ha estado ahí siempre de una u otra manera. Todos sabemos que le ponía el cuerno a mi madre, pero nadie decía nada. Una vez mi hermana lo vio con otra, pero jamás dijo nada, solo a mi y no supimos que decir. No dijimos nada, pues todo mundo sabía, y no era por nosotras que lo iban a confirmar. El es un eterno soñador, todos le creemos mientras el nos dé dinero y el sigue dándonos lana mientras los demás alimentemos sus fantasías.

Los niños me absorben todo el día, sobre todo la bebé que apenas está aprendiendo a caminar. Los amo con toda mi alma, pero hay veces que me pregunto que sería de mi si no estuviera casada, si no tuviera esta familia y si ejerciera mi carrera, pues jamás lo he hecho. Hay veces que creo que Carlos me engaña, pero me tiene tan bien, la casa es tan linda, los niños lo adoran, y nunca he trabajado, que creo es mejor seguir con el. Hay veces que no lo aguanto, pero creo sería mas dificil vivir sin el que como estoy ahora. En el fondo, creo mi papá me acostumbró a esta vida cómoda sustentanda en la mentira. Pero no conozco otra realidad.

A veces me pregunto cómo sería mi vida ahora si mi mamá hubiera dejado a mi padre cuando ella se dio cuenta que ya no se amaban, que su vida era una farsa, que su relación no los llevaba a ningun lado y que ella era infeliz. Que hubiera pasado si nos hubieramos ido de aquí cuando yo era niña, tal vez a México, tal vez con mis abuelos… hubiera estudiado otra cosa? Me hubiera casado? Seria madre? Habría viajado? Dónde?

No lo sé.

Y esa Mabel que se fue a México a los 9 años cuando su madre decidió dejar ese cuento tampoco sabe qué sería de ella si se hubieran quedado.



Ésto lo escribí estando en Mérida, y no sabia si publicarlo... ahora lo acabo de leer y no lo recordaba... y tampoco recuerdo esta otra vida que quizá hubiera tenido.

domingo, 14 de diciembre de 2008

no hagas cosas buenas

que parezcan malas....

puedes romperle la madre a alguien.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Camino a Santiago

Tiene una casa muy grande con un patio hermoso que va a heredar a sus hijas, las cuales también heredarán dos terrenos una vez que el no esté. Se dedica a perforar pozos petroleros, tiene varios camiones y uno lo acaba de comprar. Gracias a el, su hermano millonario hizo su fortuna, pero nadie lo quiere ver asi… el tiene casi 70 años y cree que luce como alguien de 50. Lleva el pelo largo y oye pink floyd en su vieja camioneta. Unos amigos lo invitaron a España, y el próximo año irá a recorrer el camino a Santiago con sus hijas, y él les pagará todo pues será su manera de festejar sus 70 años. El ha viajado por Argentina, Brasil, Nicaragua, Panamá, Chile, Uruguay…

El vive en su fantasía, convencido que su otro yo es el que ha hecho y hará todo esto. El vive creyendo que su doble es el que hace lo que él, mientras que su original está dormido en algún lado, recibiendo los reproches, rencores y reclamos de la gente que él ha abandonado o engañado. Pero el no ha engañado a nadie, el no los oye, pues su otro yo es el que vive aquí, no el original. Y el otro yo es feliz, su otro yo viaja y hace planes con su dinero y sus hijas. El no tiene culpa alguna, se le vé en la sonrisa.

Lo único que no sabe y que nadie le ha dicho es que su otro yo vive con los originales de los demás, en este mundo original: reprochante, rencoroso y reclamante. O a lo mejor si lo sabe pero prefiere seguir viviendo como el doble de si mismo…

O acaso él es el original? Y todos somos los dobles? Difícil saberlo.

Hoy estuve mas de una hora con él. Me invitó a España y le dije si, que me daría mucho gusto festejar con él sus 70 años recorriendo el camino a Santiago.