Habia muchos escenarios que elegir. El festival de la musica prometía muchos escenarios de diversa musica: hip hop, ska, punk, rock, electrónica, etc. a lo largo de todo Berlin. Pensé “ lo que sea esta bien, con estar escuchando musica por todo Berlin estará chingón”.
Comenzé con mis rumis en un escenario en nuestro barrio, muy cerca de nuestra casa que simulaba un “tumor” en medio de la calle. Telas rasgadas colgadas de los árboles, olor a porro, perros con trapitos en sus cuellos y un fondo de ska me decia que no estaría por ahí por mucho tiempo. Asi que decidi irme a buscar mas escenarios.
Llegué a una playa artificial con esculturas enormes de arena. Y como fondo, naturalmente, musica brasileña enmarcando el festival de verano. Lo extraño de todo es que lo que oia no encajaba con lo que veia. Un ritmo a mil por hora, tambores, percusiones, ritmos afrodisiacos y bellas voces en portugués ante un público alemán sentado, simplemente tomando el sol y observando como aquellas mujeres se desvivían tratando que aquellos güeros se parasen a bailar. Jamás lo consiguieron, mas que un fuerte aplauso entre tamborazo y tamborazo. Unos cuantos latinos tratando de animar el momento, pero la sangre azul europea dominaba y no habia mas que hacer, solo sacudirse la arena y buscar otro escenario. Eso fue lo que hice, además que definitivamente la samba no es lo mio. Ni alemana, ni tan latina.
Hablé con una amiga y me dijo que me esperaba en un escenario al otro lado de la ciudad. “Que tipo de musica hay ahí?” –pregunté- “¡Rock! Está muy bueno… ¡es como heroes del silencio!”…. …. Y un silencio eteeeerno contestó su tan emocionada respuesta. “Aaa-ja… mmhm” le dije antes de un “voy a un escenario mas cerca y luego te llamo” para no cortar tan marcada emoción -si, super forever pero de verdad no podia cortar tanta emoción... aca entiendo cada vez mas el foreverismo chilangolerin pero ese es otro post-. Asi, me fui a buscar el escenario que realmente saciara mis gustos musicales y empecé con la verdadera caza….
Despues de preguntar en mil idiomas cómo llegar al recinto que me interesaba, llegué. Era la terraza de un centro cultural. Hermosa construcción temporal color cyan en medio de un terreno verde con la Fernsehturm observando desde lejos. La musica no era lo importante, pues sólo un músico con guitarra eléctrica tocaba al centro de la plaza mientras los “espectadores” charlaban y tomaban vino rosado con el atardecer de fondo. Me senté y me sentí terriblemente cómoda. Estaba sola, pero con la sensación que alguien me estaba esperando, como si hubiera estado apuntada en la lista de espera. Era tanta mi familiaridad con el momento y el espacio, que por un instante creí que Tricia, Rutila o Respeto saldrían de la galería a recibirme. Y me di cuenta de lo que te hace parte de, y de lo importante que es la afinidad que sientes con las personas, con los amigos, con la gente que a través de gustos musicales, anécdotas, humor, viajes, libros, autores en común o películas favoritas te hacen formar un mundo: Tu mundo.
Entre zapatos de charol, medias de color, moños en las cabezas, bolsas multicolor, bocas rojas, copas de vino rosado, lentes de pasta, cigarros mentolados, tacones, sillas de diseño y una pared color cyan chillante, me perdí entre la gente y pedí una copa de vino. Me senté a observar, a sentir cómo esa afinidad, donde quiera que estés te hace sentir cómoda, como en el sillón de casa de Aldara, como en la cocina de Igna o en el coche de Tania.
En otro momento de mi vida me hubiera acercado a algún grupo a querer platicar, o me hubiera sentido relegada y/o sola... o ansiosa por querer pertenecer. Ahora no. Simplemente sonreía, disfrutando de la música que me gustaba, la ropa y peinados que me divertían ver y recordando y sabiéndome parte de mis amigos. Parte de mi mundo.
"where ever you are is your friends who make your world" -gracias fabs!-
A todos con los que comparto algo de mi mundo, de nuestro mundo. Con amor.
lunes, 22 de junio de 2009
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