es increible como en una semana, y después de mis dias de rehabilitación y limpieza, una persona puede caer del cielo al suelo.... no se si es por mi menopausia temprana o de veras se la maman...
ah! y es que fueron 3 seres, no solo uno, jaja, como dijera la patrulla, de sonsa me emociono sólo con uno....
:(
viernes, 26 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
recuperación cangrejo
dia 5: visitas musicales: una estudiante de acordeón parisina y otra chilanga de jarana.... creo ya quiero tocar un instrumento, dicen que tengo manos de pianista, igual vale la pena intentarlo.
día 6: me sentí mal y mi primer experiencia con el insomnio...
dia 7: también, y sigo lidiando con él.
día 6: me sentí mal y mi primer experiencia con el insomnio...
dia 7: también, y sigo lidiando con él.
viernes, 5 de septiembre de 2008
la forever
Dia 4: foreverear, foreverear y mas forevereo.... ah si, me bañé a cubetadas y escuche mil veces mi rola favorita de la semana:
también segui con mis verbos -voy en la D apenas... - y acomodé mi musica del itunes que jamas me habia dado el lujo de ordenar. Las novelas mexicanas están muy cagadas y uno que otro reality de cable que ya me dieron ganas de entrar a uno...
no me quiero ir de casa de mi mamá. esto de matar el tiempo con mil cosas que jamás hago me esta gustando...
también segui con mis verbos -voy en la D apenas... - y acomodé mi musica del itunes que jamas me habia dado el lujo de ordenar. Las novelas mexicanas están muy cagadas y uno que otro reality de cable que ya me dieron ganas de entrar a uno...
no me quiero ir de casa de mi mamá. esto de matar el tiempo con mil cosas que jamás hago me esta gustando...
jueves, 4 de septiembre de 2008
Cartas, cubas y victorias
Dia 3: Vino una prima de visita y casi toda la tarde se tornó familiar. Tenía años que no le dedicaba horas a una actividad que involucrara a más de 2 miembros de la familia.
En la familia siempre nos ha gustado jugar a las cartas. Jugar horas y horas desde que somos niños. No sabía andar en bici, pero ninguna niña de 4 años barajeaba las cartas como yo. Mis primeros recuerdos con mi abuelo son jugando cartas y el enojándose de que una escuincla de 8 años le ganara toda una partida. En lugar de que él se alegrara de tener una descendencia con sus mismas cualidades para el juego y su habilidad –jaja, quién no se enorgullecería?-, se enojaba y no nos dejaba jugar más a los nietos que osábamos ganarle. El ganar una partida era tu carta para no volver a jugar con el abuelo nunca más… a menos que te dejaras ganar… y una de la familia no podía dejarse ganar jamás. Asi que optábamos por jugar entre los “desterrados” del abuelo y lo hacíamos entre los perdedores ganadores menores de 15 años. Asi, pasábamos horas jugando, y cuando algún adulto aceptaba jugar con nosotros era fabuloso.
Ayer jugando durante 3 horas, nos dimos cuenta mi prima y yo –mientras mi mamá y mi tía reían a carcajadas, gritaban, fumaban y tomaban cubas, típico de una reunión familiar-, que ese insignificante hecho de no poder ganarle al abuelo y de que no celebraran una victoria nuestra a tan temprana edad, es una de las razones del por qué nos cuesta tanto festejar un triunfo. Y me sorprendió saber que no sólo me pasa a mi, sino que es un “mal” de familia, el mal de la familia de las cartas y las cubas… jamás anunciamos o autofestejamos una victoria, siempre es parte de la cotidianidad, y si la puedes ocultar mucho mejor.
Sólo por esto festejo mi victoria, gané la segunda partida, sin cubas ni cigarro, -solo con té y medicina jaja- pero logré arrasar con las mujeres de la reunión :)
Salud por ese ocho que cayó al final!
En la familia siempre nos ha gustado jugar a las cartas. Jugar horas y horas desde que somos niños. No sabía andar en bici, pero ninguna niña de 4 años barajeaba las cartas como yo. Mis primeros recuerdos con mi abuelo son jugando cartas y el enojándose de que una escuincla de 8 años le ganara toda una partida. En lugar de que él se alegrara de tener una descendencia con sus mismas cualidades para el juego y su habilidad –jaja, quién no se enorgullecería?-, se enojaba y no nos dejaba jugar más a los nietos que osábamos ganarle. El ganar una partida era tu carta para no volver a jugar con el abuelo nunca más… a menos que te dejaras ganar… y una de la familia no podía dejarse ganar jamás. Asi que optábamos por jugar entre los “desterrados” del abuelo y lo hacíamos entre los perdedores ganadores menores de 15 años. Asi, pasábamos horas jugando, y cuando algún adulto aceptaba jugar con nosotros era fabuloso.
Ayer jugando durante 3 horas, nos dimos cuenta mi prima y yo –mientras mi mamá y mi tía reían a carcajadas, gritaban, fumaban y tomaban cubas, típico de una reunión familiar-, que ese insignificante hecho de no poder ganarle al abuelo y de que no celebraran una victoria nuestra a tan temprana edad, es una de las razones del por qué nos cuesta tanto festejar un triunfo. Y me sorprendió saber que no sólo me pasa a mi, sino que es un “mal” de familia, el mal de la familia de las cartas y las cubas… jamás anunciamos o autofestejamos una victoria, siempre es parte de la cotidianidad, y si la puedes ocultar mucho mejor.
Sólo por esto festejo mi victoria, gané la segunda partida, sin cubas ni cigarro, -solo con té y medicina jaja- pero logré arrasar con las mujeres de la reunión :)
Salud por ese ocho que cayó al final!
miércoles, 3 de septiembre de 2008
De excursión en el Popo
Dia 2: me levanté de nuevo asustada, ahora no por el miedo de la regla dolorosa, sino por que soñé que regresaba a la chamba y ya había un sustituto de nuevo. Ya me pasó una vez, y es horrible regresar a tu lugar en la chamba y ver que “alguien ocupa tu lugar”, mas cuando te has ido por problemas de salud. Respiré con calma, y busqué a mi amiga de confianza en la office para preguntarle si estaba todo bien. Y todo estaba en su lugar, no había ningún sustituto y lo único que estaba era mi paranoia. Y pensaba ¿Qué sería de mi sin mi chamba actual?
El estar fuera de la office una semana me hace ver lo dependiente que soy de ella, de mi profesión, de lo “único” que sé hacer. Una vez hablando con Ana, charlábamos acerca de esto, de cómo nos volvemos dependientes de nuestra profesión, como si fuera lo único en verdad capaces de hacer… y deciamos, sabemos cocinar, sabemos pintar paredes, sabemos cuidar niños, sabemos lavar platos, sabemos cocinar, sabemos coser, sabemos cuidar personas, plantas, perros… por qué para sobrevivir y trabajar solo vemos nuestro lado profesional? Por qué no vemos las otras tantas cosas que podemos y sabemos hacer para vivir? Si no ejercemos profesionalmente es un desperdicio de los años estudiados? Y de los años vividos no sería también un desperdicio?
Entonces decidí tranquilizarme y no abrir mi correo de la chamba que estuve a nada de hacerlo…
Después de ir de excursión al Popo, caminar de las faldas hasta la salida a Puebla, tomar un camión al metro, subirme en Zaragoza, transbordar en Pantitlán y venirme por la linea rosa hasta la casa, dormí como 3 horas del cansancio. Asi me sentí después de ir al doctor y eso que fui y vine en taxi. Aun no tengo la energía para salir a la calle, vivir el estrés del tráfico y las quejas de la gente por todo.
Dormí como una vieja sin remordimiento, y tranquila de que mi trabajo estaba ahí esperándome.
El estar fuera de la office una semana me hace ver lo dependiente que soy de ella, de mi profesión, de lo “único” que sé hacer. Una vez hablando con Ana, charlábamos acerca de esto, de cómo nos volvemos dependientes de nuestra profesión, como si fuera lo único en verdad capaces de hacer… y deciamos, sabemos cocinar, sabemos pintar paredes, sabemos cuidar niños, sabemos lavar platos, sabemos cocinar, sabemos coser, sabemos cuidar personas, plantas, perros… por qué para sobrevivir y trabajar solo vemos nuestro lado profesional? Por qué no vemos las otras tantas cosas que podemos y sabemos hacer para vivir? Si no ejercemos profesionalmente es un desperdicio de los años estudiados? Y de los años vividos no sería también un desperdicio?
Entonces decidí tranquilizarme y no abrir mi correo de la chamba que estuve a nada de hacerlo…
Después de ir de excursión al Popo, caminar de las faldas hasta la salida a Puebla, tomar un camión al metro, subirme en Zaragoza, transbordar en Pantitlán y venirme por la linea rosa hasta la casa, dormí como 3 horas del cansancio. Asi me sentí después de ir al doctor y eso que fui y vine en taxi. Aun no tengo la energía para salir a la calle, vivir el estrés del tráfico y las quejas de la gente por todo.
Dormí como una vieja sin remordimiento, y tranquila de que mi trabajo estaba ahí esperándome.
lunes, 1 de septiembre de 2008
Vipassana en iztapalapa
Día 1: me levanté un poco asustada pensando en que la regla dolorosa habia vuelto, pero me di cuenta después de unos minutos que no. Solamente de pensar que regresaría el dolor me llené de ansiedad y miedo, más porque mis pastillas “antidolor” no están conmigo. A pesar de la cirugía, no puedo creer que este dolor es probable que no vuelva…
Desayuné fruta y leche, hacía años que no me tomaba mas de 10 minutos en desayunar. Lo hice con calma y saboreando cada trozo de manzana. No habia prisa alguna…
Hice unas cuantas cosas por internet, me bañé y me curé bymyself', de pie pues acostada no puedo. La sensación de autocuración me remonta a Leoba, la señora que me ayudó a curarme hace un año y me dijo que todos somos capaces de autocurarnos… después de ponerme las gasas y cortarme un poco el hilo, me puse las manos encima del vientre y le mandé luz a mis órganos, sabiendo que esa luz les haría mucho bien y aceleraría el proceso de curación.
Después de comer con calma y escuchar las aventuras de mi madre, me subi a estudiar alemán… por fin encontré el tiempo perfecto para pasar mis listas de verbos en limpio, pues solamente en cada letra me tardo aprox una hora. Una hora x letra es una infinidad de tiempo en mi rutina diaria, de plano no entra en ninguna hora de un dia normal. Asi, me tomo el tiempo para cada letra, cada verbo, buscar en el diccionario, corroborar los significados, apuntar citas coloquiales, y hasta darme el lujo de hacer frases con los verbos que recuerdo. Jamás, desde que habia salido de la escuela –hace 10 años- me había sentido asi, como si el estudio fuera un lujo y pudiera darme el tiempo que yo quisiera para dedicarle a lo que mas me gusta.
Ver una pelicula con calma sin sentir que estoy perdiendo el tiempo, cenar con mi mama horas, leer un poco antes de dormir…
El silencio, la calma, el tiempo que si dura, la luz que cambia en el dia al entrar al cuarto, la lluvia, la música, la falta de voces… hacen de mi primer dia de reposo un dia demasiado tranquilo que me ayuda a ordenar ideas en la cabeza y sacar unas tantas tontas que ahora me doy cuenta abarcaban demasiado espacio en ella. Casi no pienso en ti… con estos espacios, al contrario de lo que pensé, mi cabeza se llena de tranquilidad, de paz, de silencio que solamente quiero llenar con las cosas que jamás puedo hacer.
Esta semana es mi semana.
Desayuné fruta y leche, hacía años que no me tomaba mas de 10 minutos en desayunar. Lo hice con calma y saboreando cada trozo de manzana. No habia prisa alguna…
Hice unas cuantas cosas por internet, me bañé y me curé bymyself', de pie pues acostada no puedo. La sensación de autocuración me remonta a Leoba, la señora que me ayudó a curarme hace un año y me dijo que todos somos capaces de autocurarnos… después de ponerme las gasas y cortarme un poco el hilo, me puse las manos encima del vientre y le mandé luz a mis órganos, sabiendo que esa luz les haría mucho bien y aceleraría el proceso de curación.
Después de comer con calma y escuchar las aventuras de mi madre, me subi a estudiar alemán… por fin encontré el tiempo perfecto para pasar mis listas de verbos en limpio, pues solamente en cada letra me tardo aprox una hora. Una hora x letra es una infinidad de tiempo en mi rutina diaria, de plano no entra en ninguna hora de un dia normal. Asi, me tomo el tiempo para cada letra, cada verbo, buscar en el diccionario, corroborar los significados, apuntar citas coloquiales, y hasta darme el lujo de hacer frases con los verbos que recuerdo. Jamás, desde que habia salido de la escuela –hace 10 años- me había sentido asi, como si el estudio fuera un lujo y pudiera darme el tiempo que yo quisiera para dedicarle a lo que mas me gusta.
Ver una pelicula con calma sin sentir que estoy perdiendo el tiempo, cenar con mi mama horas, leer un poco antes de dormir…
El silencio, la calma, el tiempo que si dura, la luz que cambia en el dia al entrar al cuarto, la lluvia, la música, la falta de voces… hacen de mi primer dia de reposo un dia demasiado tranquilo que me ayuda a ordenar ideas en la cabeza y sacar unas tantas tontas que ahora me doy cuenta abarcaban demasiado espacio en ella. Casi no pienso en ti… con estos espacios, al contrario de lo que pensé, mi cabeza se llena de tranquilidad, de paz, de silencio que solamente quiero llenar con las cosas que jamás puedo hacer.
Esta semana es mi semana.
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